Estos delitos no son violentos, pero no están exentos de víctimas. Los delitos de cuello blanco pueden destruir una empresa, acabar con los ahorros de toda una vida de una persona, costarle a los inversores miles de millones de dólares y erosionar la confianza del público en las instituciones. El programa de delitos de cuello blanco del FBI se centra en analizar información y resolver investigaciones complejas, a menudo relacionadas con actividades del crimen organizado. El FBI trabaja en estrecha colaboración con agencias policiales y reguladoras asociadas como:
- La Comisión de Bolsa y Valores.
- El Servicio de Impuestos Internos.
- El Servicio de Inspección Postal de los Estados Unidos.
- La Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos.
- La Red de Ejecución de Delitos Financieros del Departamento del Tesoro.
Para combatir la amenaza constante que representan estos grupos, el FBI tiene un programa contra el crimen organizado transnacional establecido desde hace mucho tiempo, aunque en constante evolución, dedicado a eliminar las empresas criminales que representan la mayor amenaza para Estados Unidos. El FBI aprovecha las relaciones a nivel nacional e internacional para combatir la influencia y el alcance de estos grupos del crimen organizado.