Delitos cibernéticos

La actividad cibernética maliciosa amenaza la seguridad pública y su seguridad nacional y económica. La estrategia cibernética del FBI consiste en imponer riesgos y consecuencias a los adversarios cibernéticos. Su objetivo es cambiar el comportamiento de los delincuentes y los estados-nación que creen que pueden poner en peligro las redes estadounidenses, robar propiedad intelectual y financiera y poner en riesgo la infraestructura crítica sin correr riesgos ellos mismos. Para ello, utilizan su combinación única de autoridades, capacidades y asociaciones para imponer consecuencias contra sus adversarios cibernéticos.

El FBI cuenta con escuadrones cibernéticos especialmente capacitados en cada una de sus 55 oficinas de campo, que trabajan en estrecha colaboración con socios de grupos de trabajo interinstitucionales.